En la emisión del pasado 9 de febrero, "De viernes" volvió a tener como invitado a Julián Contreras. Se abordó el tema sobre su situación de hace un año, cuando se vio obligado a abandonar la vivienda que compartía con su padre debido a una disputa con la casera, acumulando una deuda de más de 20.000 euros.
En este caso, Julián Contreras negó la versión de la propietaria durante la intervención en el programa de Telecinco. Inesperadamente, Santi Acosta interrumpió la entrevista para anunciar la presencia telefónica de la antigua casera.
Ante esto, Julián Contreras expresó su malestar, alegando que no aceptaba llamadas durante su participación en el programa, algo que no estaba especificado en el contrato, según los presentadores.
La mujer comenzó a exponer su versión de los acontecimientos, destacando las actividades mediáticas y financieras del invitado durante ese período. Contreras, visiblemente perturbado, optó por ignorar los comentarios, centrando su atención en su teléfono móvil.
Otro episodio más.
La tensión comenzó a sentirse en "De viernes" y, más tarde, expresó su confianza en la justicia y su preferencia por resolver los asuntos legales en el ámbito correspondiente.
Desenlace tenso
La presentadora instó a Julián Contreras a dejar de lado el móvil, a lo que él respondió airadamente, defendiendo su costumbre de verificar información. La tensión fue palpable durante el resto de la intervención.
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